“Tratar de penetrar en el fondo de uno mismo es estrellarse contra un muro de opacidad”
(Pascal Bruckner)
La identidad propia puede ofrecerse como un concepto, donde su carácter intrínseco forma parte de un desconocimiento total del mismo. La piel, como esa superficie corpórea aislante y protectora, se expone ante un análisis, estudio y tratamiento previo, donde se obtiene ese muro capaz de albergar infinidad propiedades, donde tanto lo conceptual como lo formal son responsables de deformarlo y crearlo a su antojo, mediante un modelado generado a partir de determinadas influencias, obteniendo así, una superficie vulnerable, artificial, sin vida… donde únicamente resultan meras alusiones de un concepto implantado, produciendo tal presencia y protagonismo que da cabida al aparente vacío interno, ofreciéndose como esa única estructura epidérmica responsable de evidenciar lo que acontece.
Fdo: Pilar Valera.